Desde luego que no debe ser sano desayunarse con la noticia de que Eduardo Zaplana va a ser el próximo contertulio de María Teresa Campos, una presentadora de televisión bastante popular en España, además de periodista. Personalmente, no es que considere que los políticos no puedan participar en la televisión o en la radio como contertulios en una sección de debate dentro de un programa, es que Zaplana ya dispone del suficiente hueco mediático para tener que acaparar otro.

Vaya por delante que el programa está compensado, por un lado posee como contertulio a Zaplana y en contra posición el partido gobernante, el PSOE, dispone de Carme Chacón. Sin embargo, no me gusta ni una cosa ni la otra y no hace nada más que aumentar mi extrañeza. Pero vayamos por partes.

Actualmente, Eduardo Zaplana posee el cargo de portavoz del Partido Popular (PP) en el Congreso de los Diputados. Es, junto a Ángel Acebes y Mariano Rajoy, una de las cabezas visibles del PP en la sociedad española y uno de los diputados que transmiten la labora de control del Gobierno por parte de la oposición. Las maneras de Zaplana las conocemos por estas tierras de sobra, desde la alcaldía de Benidorm llegó a Presidente de la Generalitat Valenciana y saltó a la política nacional como Ministro de Trabajo, primero, y como Ministro Portavoz después. Su labor en este último puesto fue impecable desde un punto de vista de persona pública, las formas y el mensaje es lo discutible.

Personalmente, estoy seguro que Zaplana no iba a negarse a participar dentro de un programa con una tribuna pública tan interesante como es un programa de televisión, sin embargo los responsables de Telecinco Antena 3 podrían haber rebuscado algo más dentro del plantel de políticos del PP para evitar el discurso que ya escuchamos en los telediarios.

Por otro lado, Carme Chacón vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados no debería haber aceptado nunca su participación en el programa. Ella desempeña un puesto institucional que sirve de árbitro en los debates que se desarrollan dentro del Congreso y, aunque evidentemente no lo es, debería desarrollar una actividad de justicia e imparcialidad como representante de una institución tan importante para el correcto desarrollo democrático de la sociedad española.

Los partidos políticos pueden y deben utilizar los medios de comunicación para enviar su mensaje, cómo lo hacen muestra hasta dónde están dispuestos a llegar, pero los medios de comunicación deberían ser un tanto más diligentes y saber hasta dónde se puede llegar para diferenciar opinión de propaganda sea del color que sea. Pero bueno, teniendo presente la televisión que se hace en este país...