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La Coctelera

Crónicas necrológicas desde Nueva Orleans

Es éste el tercer texto que escribo relacionado con Nueva Orleans y lo sucedido con el desastre natural del huracán Katrina y espero que sea el último. Pero, lo abordo con el convencimiento de que es necesario señalar el cambio informativo que se ha producido en un breve lapso de tiempo sobre lo que se cuenta de y desde Luisiana en los medios de comunicación.

Parece ser que una vez que la ciudad está evacuada, al menos ha salido todo aquel que quería realmente salir, que tan sólo permanecen en ella los últimos reductos de ciudadanos que se niegan a abandonarla, la tensión informativa se ha desplazado hacia los muertos. Lo cual no me parece mal, desde luego, son muchos y habrán más de lo imaginable, pero parece que los medios estén deseosos de ofrecernos un recuento final de muertos, como si pudiesen en el plazo de tres días o de cuatro de ofrecer un cómputo global de ellos. Pero si miramos hacia atrás, no demasiado, la experiencia dicta que sencillamente no pueden y deberían tratar de evitarlo.

El hecho de que se hayan destinado a Nueva Orleans 25.000 bolsas de plástico para cadáveres no significa ni mucho menos que hayan 25.000 cadáveres, pero la cifra es aparentemente tan redonda y jugosa que es imposible no transmitirla. En un principio, se había barajado la cifra de 10.000, aunque sólo se reconocen 4.000 de momento, que nos la ofrecieron como si se tratase de carnaza. Sin embargo, hasta dentro de unos meses no podremos abordar la cifra total de muertos tal y como sucedió con el tsunami de Indonesia, por lo que los medios deberían señalar otros puntos informativos. Es como si el árbol no les dejase ver el bosque.

Desde luego que aún hay muchas cosas que detenerse a estudiar como la contaminación del agua, la evacuación obligatoria ya citada, el desastre humano que la destrucción supone, la imprevisión total de las autoridades estadounidenses, el sustrato social de la catástrofe, las consecuencias económicas mundiales, etc... No creo que debamos de centrarnos en las crónicas necrológicas, que son necesarias para ver la dimensión humana de la catástrofe; que lo urgente no nos deje obviar lo importante.

Qué hace un tipo como tú en un sitio como éste

Desde luego que no debe ser sano desayunarse con la noticia de que Eduardo Zaplana va a ser el próximo contertulio de María Teresa Campos, una presentadora de televisión bastante popular en España, además de periodista. Personalmente, no es que considere que los políticos no puedan participar en la televisión o en la radio como contertulios en una sección de debate dentro de un programa, es que Zaplana ya dispone del suficiente hueco mediático para tener que acaparar otro.

Vaya por delante que el programa está compensado, por un lado posee como contertulio a Zaplana y en contra posición el partido gobernante, el PSOE, dispone de Carme Chacón. Sin embargo, no me gusta ni una cosa ni la otra y no hace nada más que aumentar mi extrañeza. Pero vayamos por partes.

Actualmente, Eduardo Zaplana posee el cargo de portavoz del Partido Popular (PP) en el Congreso de los Diputados. Es, junto a Ángel Acebes y Mariano Rajoy, una de las cabezas visibles del PP en la sociedad española y uno de los diputados que transmiten la labora de control del Gobierno por parte de la oposición. Las maneras de Zaplana las conocemos por estas tierras de sobra, desde la alcaldía de Benidorm llegó a Presidente de la Generalitat Valenciana y saltó a la política nacional como Ministro de Trabajo, primero, y como Ministro Portavoz después. Su labor en este último puesto fue impecable desde un punto de vista de persona pública, las formas y el mensaje es lo discutible.

Personalmente, estoy seguro que Zaplana no iba a negarse a participar dentro de un programa con una tribuna pública tan interesante como es un programa de televisión, sin embargo los responsables de Telecinco Antena 3 podrían haber rebuscado algo más dentro del plantel de políticos del PP para evitar el discurso que ya escuchamos en los telediarios.

Por otro lado, Carme Chacón vicepresidenta primera del Congreso de los Diputados no debería haber aceptado nunca su participación en el programa. Ella desempeña un puesto institucional que sirve de árbitro en los debates que se desarrollan dentro del Congreso y, aunque evidentemente no lo es, debería desarrollar una actividad de justicia e imparcialidad como representante de una institución tan importante para el correcto desarrollo democrático de la sociedad española.

Los partidos políticos pueden y deben utilizar los medios de comunicación para enviar su mensaje, cómo lo hacen muestra hasta dónde están dispuestos a llegar, pero los medios de comunicación deberían ser un tanto más diligentes y saber hasta dónde se puede llegar para diferenciar opinión de propaganda sea del color que sea. Pero bueno, teniendo presente la televisión que se hace en este país...

La huida de la ciudad muerte

Aún a riesgo de volver a ser criticado como sucedió con mi post anterior, simplemente ha sido no entendido puesto que yo hacía referencia a la relajación de Bush en la imagen a pesar del drama nacional que estaba viviendo Luisiana, me gustaría comentar otra fotografía de las muchas que se han visto a lo largo de estos días en la prensa. Sí, aquí los ciudadanos encerrados en el Superdome, que seguramente pasará a considerarse el recuerdo más vivo de este hecho reciente, tratan de subirse a un autobús para huir del lugar en el que habían vivido durante cinco días sin las mínimas condiciones de agua, alimentos, organización y sanidad.

Nueva Orleans es una ciudad de un millón y medio de habitantes que fue alertada y convenientemente evacuada a lo largo de los tres días previos de la llegada del huracán. Sin embargo, como es de suponer, no todos sus habitantes poseían los medios para hacerlo. De hecho, lo vivido en EE.UU. durante la última semana trasciende lo humano para convertirse en un hecho casi social. En la foto, todas las personas que se pueden ver son negras, pero además de gente de color muchos ancianos y gente sin recursos permanecieron en sus casas esperando poder sobrevivir a lo que se les venía encima.

No se conoce el número de los que no lograron superar el ciclón y perecieron, pero desde luego que lo posterior no fue nada fácil de sobrellevar. El pillaje y la ley del más fuerte se impusieron en una ciudad sin control mientras las autoridades miraban cómo la situación se les iba lentamente de las manos. En el Superdome, uno de los lugares más seguros para refugiarse del huracán pronto se vieron desbordados por la realidad exterior, con las calles inundadas, sin recibir alimentos ni agua del exterior, el ser humano sacó lo más bajo de su interior y lo que allí se vivió realmente lo conoceremos poco a poco durante estas semanas. Algunos de estos relatos son espeluznantes como el contado por la diputada del PSC Lourdes Muñoz que no estaba segura si podría sobrevivir a aquello

200.000 personas han sido evacuadas ya de Nueva Orleans tras la intervención del ejército, algunas permanecen todavía allí por su propia decisión, otras flotan en las aguas que la inundan, muchas estarán en sus casas esperando que alguien las entierre. Fueron cinco días increíbles en los que el país más poderoso del mundo se vió sobrepasado por la fuerza de la naturaleza, que supo reaccionar antes del huracán, pero en los momentos posteriores se quedó paralizado, tal vez horrorizado ante el espectáculo dantesco. Mucha gente murió deshidratada, otras por falta de medicinas, sentados en sillas de ruedas, abandonados en algunos rincones con una manta.

Los gritos de "Help!" que lanzaron los niños atrapados hicieron reaccionar al Gobierno para que se decidiese a salvar a aquella gente atrapada en su propia miseria. Sinceramente, esperemos que el espectáculo no se vuelva a repetir, ni en EE.UU. ni en ningún otro país. Lo peor de todo es que la cuna del Jazz no vuelva a renacer de sus cenizas.

A pesar de todo, sigo sin enterderlo, sin hacerme a la idea de que todo lo visto se podía haber evitado sólo con un poco más de diligencia e interés.

El mejor amigo del perro

Viendo a George W. Bush saliendo de su helicóptero presidencial con su perro bajo un brazo tras el período vacacional puede hacerte llegar a pensar que ese hombre tiene un gran aprecio por los animales. ¡Qué gran Presidente debe ser éste! Los americanos seguramente se lo merecen, una persona con gran sensibilidad y afecto hacia los grandes amigos de los seres humanos, no puede escatimar cariño hacia las personas que gobierna en particular y la Humanidad en general, ¿no?

Pero, no debemos engañarnos, éste es un presidente que declaró dos guerras, una en Afganistán y otra en Iraq. En la primera, los talibanes aún campan a sus anchas, las mujeres todavía visten los burkas y aquello parece enterrado por la urgencia de este mundo; mientras que la segunda es una ratonera en la que los distintos grupos étnicos no son capaces de ponerse de acuerdo sobre cómo deberán construir su país para vivir en paz. En Iraq, cada día mueren civiles y soldados norteamericanos, pero este hombre sin ningún género de dudas, una persona preocupada y atenta con los animales.

Su reacción ante la tragedia del Huracán Katrina le sobrevino de la misma forma que el ataque a las dos Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono de Washington, completamente fuera de juego. Entonces, el 11 de septiembre de 2001, se encontraba en un colegio, celebrando la apertura del curso escolar, un asistente se le acercó y le notificó que al menos un avión se había estrellado contra una de las torres, mientras que la segunda estaba en llamas. Media hora permaneció con los niños hasta que finalmente corrió a esconderse en algún búnker estatal para que ningún avión comercial de pasajeros lo encontrase y se estrellase contra su posición.

Esta foto realizó el miércoles, 31 de agosto de 2005, cuando Bush decidió suspender sus vacaciones para acercarse a New Orleans y comprobar qué daños había producido el huracán en la ciudad. Bajó del helicóptero con el perro en sus brazos y, acto seguido, Bush tomó el Air Force One para sobrevolar la zona afectada. En el viaje que le llevó hasta allá para comprobar los daños, el presidente de los EE.UU. afirmó que desde allí arriba los daños eran terribles, pero que allí abajo los daños y el horror sería el doble de terrible.

El mejor amigo del perro esperó dos días más para comenzar a enviar ayuda y pasearse por Biloxi, otro de los lugares gravemente dañados por el efecto del huracán, y allí afirmó que la (su) respuesta no era aceptable, aquello fue el sábado. Hoy le llueven las críticas por su impasibidad ante la tragedia humanitaria, pero sencillamente el único ser que realmente le comprende es su perrito y al que le dedica todo su aprecio.

Enciéndeme

Éste es el primer texto de algunos que tengo en mente. No soy nuevo en esto de las bitácoras, aunque sí en el sistema de publicación de la Coctelera. Espero que les vaya bastante bien, porque el sistema promete en sencillez primero, y comprobaremos en robustidad.

Esperaremos acontecimientos, mientras tanto...